El registro protege al empresario y le permite consolidar su actividad e imagen ante la clientela y el mercado. Dado el valor patrimonial de la marca como bien intangible y la importancia que puede tener para el éxito empresarial, es conveniente asegurar su protección en el territorio o los territorios en los que se tengan intereses comerciales, lo cual propicia una mayor capacidad negociadora y ventajas competitivas. Si bien el registro de la marca no es obligatorio en Cuba, una desacertada estrategia de protección puede ocasionar pérdidas económicas y del sector de mercado.
Categoría
Orden
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Región